|
De las veinticuatro, trece son cristianas, dos judías, cinco musulmanas, otras dos protestantes y una farisaica (sí, farisaica) Quien pudiera decir que el conocido triangulo Penrose es imposible de componer y menos en tres dimensiones sobre un plano de solo dos, solo explicarle que precisamente esa es la prueba que hay que pasar para llegar a la importantísima categoría de iglesia. Solo lo espiritual puede trascender lo físico… bueno mejor dicho, solo lo espiritual puede trascender las verdades y límites físico-matemático-filosóficos que ahora tenemos (pero esa es otra historia, concretamente la historia de cómo la poesía aun se arrastra en busca de un sepulturero digno) Obvio es que el hecho de que no halla dioses no quiere decir que no pueda o deba haber iglesias, todo lo contrario, es entonces cuando más necesarias son. ‘Todos somos contingentes pero solo tu eres necesario’ le grita la vida a los arquitectos que construyen las iglesias, últimos albergues de la palabra como materia, ruido y luz. Aunque siempre se oye alguna conversación en la calle, en la que alguien se pone a hablar de la inminente, aunque más que improbable, presencia de un dios (dios, quizá no Dios) Cada iglesia es la encargada de un cementerio y la gente termina yendo a una u otra por amor a la tumba que recogerá sus restos Además cada iglesia está construida como si de un edificio imaginario se tratara, y algún guiño de ojo a la irrealidad adorna su exterior, a veces solo para echarnos en cara que no somos más que mortales sujetos a cumplir leyes física que no conocen bien del todo. Lo cierto es que hasta avanzado el siglo XIX en Córcega, por ejemplo, aun estaba vigente la costumbre de tirar por los barrancos a los que no tenían tierras ni dinero con el que enterrarse; aquí en Ehnok, erradicamos esa infame tradición hace más de tres siglos. En caso de un infortunio de tal índole, el parque de Threnody-in-Minor-B es el encargado de dar morada a los últimos restos mortales, tras la regulada cremación y la posterior inseminación (generalmente con semilla de Populus Babylonica, Juglans Cerasus en otras, en alguna Amburana Sempervirens, pero esto ya según especifique el jardinero encargado del perfecto y milimétrico diseño del parque) No quiero que se me olvide mencionar los relojes de sol. Desde hace unos cuantos años, quizá por un problema de dislexia colectiva, se ha puesto de moda la instalación de alguno de estos en iglesias, cementerios y parques, con su correspondiente inscripción atemorizadora o casi apocalíptica (Forte tua -Acaso la tuya?-, Fugit hora, venit hora -La hora vuela, la hora llega-…) Hoy aparece en la prensa una referencia al extraño caso de HB Armstrong. Tras meses de investigaciones el juez ha mandado exhumar el cadáver y hacerle nuevas pruebas para determinar el motivo exacto de su muerte, ya que la supuesta muerte por asfixia que constaba en la documentación del caso no parece nada verosímil… lo cierto es que todo lo que envuelve el caso resulta de lo más increíble. Pero curiosamente en la tumba de HB Armstrong no estaba su cadáver y en su lugar solo han encontrado docenas y docenas de Biblias Parece ser que parte de la investigación irá encaminada a buscar la imprenta, las tiendas donde se distribuyeron (todas vendidas curiosamente en uno de los más importantes centros comerciales de Ehnok, por un acuerdo de colaboración entre este y la editorial) y tratarán de seguir la pista de su venta, etc., etc.… Lo cierto es que nadie se parará a investigarlas a fondo, nadie las ojeara minuciosamente (¿Qué sentido tendría? se dirán ¿qué sentido podría tener indagar en un libro viejo de una religión muerta, escondido en el féretro de un timadorcillo de tres al cuarto?). Así que no verán que en una de ellas falta una página del Apocalipsis (Ap 10, el episodio del ángel con el librillo) y en otra está subrayado la más cabalísticas de las frases que conoce el ser humano ’En el principio fue el verbo’ (Jn 1,1-2). Asunto nada azaroso, como es normal, pues en esto consiste, ni más ni menos, la firma y el modus operandis de la ‘Compañía Internacional de lo Irrelebante’ Una última nota. En la sección de cultura del mismo periódico que lleva semanas siguiendo el caso de HB Armstrong aparece una entrevista a Boy, reputado diseñador de paraísos Web. En la columna de al lado un excesivo artículo, en tono de adagio, sobre su obra y sus declaraciones “el arte, como ha dicho con toda razón Boy, es un cementerio: por cada mil personas que no han logrado realizarse y se han quedado en la esfera de una dolorosa insuficiencia, apenas uno o dos consiguen ‘existir’ de verdad” Pero nadie se pregunta que entiende ese tal Boy por ‘existir’ o qué se imagina que es la ‘dolorosa insuficiencia’ y mucho menos que es para un reconocidísimo artista ‘lograr realizarse’. Además sale una foto del susodicho Boy y su visita a la ciudad. Al fondo se puede ver perfectamente el reloj de sol recientemente construido en la entrada del cementerio donde no-descansa HB Armstrong y sobre el que se puede leer ‘et in Arcadia ego’, reputadísimo memento mori y que paradójicamente hace referencia precisamente a Arcadia, lugar en el que HB Armstrong fue concebido, una noche en que en plena luna de miel por Grecia y Roma sus padres se alojaron en un Hotel con jacuzzi dentro de un complejo de sky en Monte Menéalo. Mera coincidencia, nada más, no le busquen tres pies al gato.
Tenía en su cabeza el nombre de la escultura Transpantojo. Hace mucho que lo tenía Recriminación tras recriminación se dice ‘Yo no soy igual que tú’, mientras se mira al espejo y ve la viva imagen de su padre. Cuando pasaba uno de los suburbanos una insoportable tarde de Julio. Al menos eso dijo la policía, aunque una testigo dijo que fue un desconocido y la familia prefirió creer eso, al menos ante los ojos de los demás, porque para ellos siempre estaba la cada vez menos velada suposición de una muerte elegida El soplete doblega al hierro y él piensa, y piensa. No necesita pensar para esculpir pero no puede hacer que su cabeza calle No se podía decir que el padre de Max hubiese sido una mala persona, pero distó mucho de ser buena. Una educación estricta que había dado a sus hijos tal y como él mismo la había recibido. Ahora Max ve a su padre en sueños, tres años después de su muerte, y se ve totalmente reflejado en él. Ha empezado a fumar a escondidas de su mujer, como él hacía En ocasiones se para y escribe notas sobre los periódicos que en su momento fueron útiles porque envolvían objetos, aparatos, herramientas, y que ahora tirados por el suelo amenazaban por conquistar toda la habitación “en todos mis años de amor por la vida sin recibir nada a cambio, nunca he estado tan perdidamente desesperado como ahora. Mientras la vida avanza linealmente, el dolor lo hace potencialmente… La aleatoriedad que parece seguir la felicidad no sirve como acicate y el snobismo que envuelve la idea del caos conlleva un onanismo que solo sirve como salpimentador del dolor y la pena, impertérrita, concisa e imparable” Llora y las lágrimas resbalan y se escapan de las gafas y se escurren por su cara y caen sobre la incandescente figura, como si la regase inútilmente, mientras su propia mano trabajando con el soldador, las evapora El bueno es tonto, el tranquilo huevón y el educado maricón; el repatriado es exiliado, el pobre culpable, el guapo simpático. No nos engañemos, nuestro inconsciente piensa por nosotros Max no se ríe de ninguna broma que no haya hecho él Max empieza a hacer la broma y antes de acabarla ya se está riendo, contagiando de risa a los demás. Pero nunca se ríe de ningún chiste que no haya hecho él. Lo hace solo porque tiene miedo, el más mínimo golpe le mataría, es casi un milagro que siga vivo, tan herido de muerte como está Todos creemos que tendremos éxito. Él no, pero ya no le importa Todos los artistas auténticos están locos (simple mitología moderna) pero no todos los que parecen estar locos son artistas La escritura es un crimen para aspirar a la existencia (Philippe B.). Por esa misma lógica esculpe en metal, porque solo puede aspirar a la eternidad. Sabe que es imposible que exista, que todo debe de ser una broma de mal gusto Si un pajarito te dice que estás loco debes de estarlo, porque los pájaros no habla, o al menos está claro que no hablan contigo, si tuvieran que elegir alguien con quien hablar: el rico, ¡es rico, no puede ser que mienta! (o ¡es rico, maldito bastardo, socialicemos el pájaro!). A él un pajarito le dijo que ‘hasta el más cínico puede reconocer la belleza de lo simple’ y comenzó su etapa de esculturas sencillas, hasta que al año descubrió lo alejado que estaba lo sencillo de lo simple, los millones de kilómetros que lo alejaban. Hay que ser simple en esta vida (Simple: 7. adj. Mentecato, abobado. U. t. c. s.) Baja corriendo de la escalera, se quita el guante de la mano derecha y escribe sobre el primer papel que encuentra en el suelo “la vida es un malestar continuo y criminal. ¿Cómo escapar de esto? ¿suicidio? No, no sirve de nada, porque al suicidarnos solo confirmamos nuestra voluntad de vivir. Pues si me suicido es porque mi voluntad de vivir no ha sido satisfecha…. La única forma de separarse de nuestra realidad de vivir es la renuncia” Con un complicado juego de palancas ladea la escultura. Comienza a trabajar sobre uno de los lados que en algún momento llegó a pensar que estaba acabado e inicia una nueva deformación, una medida deformación ‘No soy tú’ y se lo repite constantemente. La belleza seduce y nos aparta de la verdad, se dice. Al rato se dice todo lo contrario, La belleza es verdad y la verdad es belleza, eso es todo lo que hay y eso es todo lo que hay que saber. Mientras, saltan briznas incandescentes por la acción del soplete Son las cuatro de la mañana. Le duele la espalada bastante. Le gusta este momento de la noche, cuando está tan, tan, tan cansado, que no tiene casi fuerzas ni para sentirse desgraciado, ni menos para pensar en nada. La felicidad animal de tener hambre, tener sed, tener sueño… y saciarlos. Le inunda esa felicidad animal de buscar descanso, de saber que, aun en vano, ha trabajado hasta deslomarse (y su inconsciente es el que piensa por él, y el trabajo traerá beneficios, y los jueves paella, y el fútbol son once contra once, y estas lagrimas no son mías, que me las encontré puestas cuando llegué) Se sienta en frente de un espejo medio roto que le sobró de algún proyecto y que aun no sabe como reutilizar. Enciende un cigarrillo para que el humo mitigue el rubor de ver al culpable cara a cara. Y el Max que ríe a carcajadas se sonríe, pero el Max que escribe en restos de periódicos pone cara de circunstancias. Y el Max que sonríe tira el cigarrillo y le dice “y es que esto me gusta tú ideas algo que me hace infeliz y yo ideo algo que te hace infeliz pero yo te llevo ventaja, tú ya eres infeliz” PD: y el Max al que le duele la espalda vuelve fumando hasta su habitación, con una media sonrisa en la boca, porque sabe que eso de las felicidades y las infelicidad es solo un juego de niños, que lo único que importa es tener hambre y saciarla, tened ser y beber, tener sueño y dormir, descansar
Una especie de leyenda urbana cuenta que en la medicina privada, en las tardes de entretiempo, los médicos se juntan para contar chistes de pacientes “-Creemos que usted padece el síndrome de Mestre -¿Y eso es grave doctor? -Todavía no estamos muy seguros señor Mestre” y las risas inundan los pasillos Pero la realidad supera a la ficción, porque para eso tiene estudios y es de buena familia Hace menos de una semana, una mujer fue al medico muy angustiada. El medico la hizo pasar -Dígame usted que le pasa La mujer nerviosa, entristecida y casi entre lágrimas le dijo -Doctor, tenemos un problema gravísimo en casa, con mi marido -¿Y su marido no ha venido, ha venido usted sola? -Sí doctor, no he podido convencerle para que venga, pero tiene que ayudarnos. -Y qué le pasa a su marido -Le pregunta el medico a mitad de camino entre la curiosidad y la preocupación profesional -Pues mire doctor, mi marido se cree que es una gallina –Y acto seguido se pone a llorar El medico, boquiabierto, no entiende nada -Pero señora, de ser así eso tendría que consultarlo con un especialista -¿Llevar a mi marido a un veterinario!!! –y la señora vuelve a llorar -No, no, mujer, no me refiero a eso, me refiero a un psiquiatra o algún psicólogo La mujer se queda callada, mirando al médico, esperando una respuesta de este. Este saca unos papeles de un cajón y le explica a la mujer -Le voy a dar un volante para que pida hora para el especialista -Y no podría hacer nada por ayudarnos, hacer que las cosas vayan más deprisa… por favor, la situación es ya inaguantable y tal y como están los hospitales pueden pasar meses antes de… -Y la mujer vuelve a llorar desconsolada Ante lo extraño del caso y viendo a la mujer a punto de caer en un ataque de nervios decide ayudarla un poco más -Bueno, mire señora, conozco a un psiquiatra bastante bueno. Podría llamarlo y tratar de que le atienda lo antes posible… ¿Cuánto hace que su marido se cree que es una gallina…? ¿a tenido antes algún problema parecido? -Pues como un año, quizá un poco más, puede que año y medio. Y que yo sepa siempre ha sido muy normal… -¿Un año?, ¡y en todo ese tiempo no ha venido antes, mujer? –dice, recalcando lo de mujer con un cierto tono de complicidad y de comprensión -Lo cierto es que lo he pensado muchas veces, pero mire doctor, nosotros somos una familia muy pobre y necesitábamos los huevos para comer
‘Vamos a robar un banco’ dijo papa. Al fin y al cabo la familia que roba unida permanece unida. Y fuimos. Quedamos a eso de las seis de la mañana en la cafetería Victoria. Yo pido un café con leche y porras, mi padre un cortado, mi madre le hecha la bronca a mi padre por no pedir sacarina y mi hermana dice que no quiere comer nada. Mi padre le hecha la bronca a mi hermana por que qué es eso de ir a robar bancos con el estómago vacío, y al final ella se pide un zumo natural. Entonces mi madre, piensa que ha sido buena idea y le pide a la camarera que le cambie la tostada y el café con leche que había pedido por un zumo natural, un vaso de agua y un donut Sincronizamos los relojes, las 11:30, ‘mejor atracar a media mañana que está la gente más despierta’ dijo mama cuando hicimos el plan, lo cierto es que en eso no discutimos para nada. Además el año pasado los reyes magos llegaron cargados con relojes para todos, y de los buenos, de los que no se atrasan ni un nano-segundo y son sumergibles mas de 100 metros y tienen pegado el logotipo de una marca de las caras, no quisiera saber de donde los sacó, pero papa siempre se las arregla en navidades para que no nos falte nada, ni jamón, ni gambitas, ni champán, ni turrones. Un año hasta hizo venir a… uf, perdonen, que me distraigo Decidimos robar el que está debajo de casa por dos motivos: nadie sospecharía de nosotros porque vivimos en el barrio y porque cuando saliera en la prensa y nosotros estuviéramos en Brasil, la gente diría ‘si es que ¡qué huevos!’. Fue idea de papa que yo creo que siempre tuvo ganas de que le apreciaran más en el barrio, sobre todo los vecinos del quinto que siempre están con que si… uf, perdonen, me hacen señas de nuevo, me he vuelto a ir del tema ¿verdad? Así que tomábamos café en una cafetería del barrio de los panaderos, bastante lejos de nuestra casa y nuestro barrio, repasamos el plan, llamamos a un taxi, papa delante, mama e Irma detrás. Yo en cambio me subí en nuestro coche. Me puse a esperar 15 minutos exactos, el tiempo calculado para llegar justo a recogerlos y huir… quiero aclarar que no se piensen que somos idiotas: ¡pintamos el coche de otro color para que no se supiese que era el nuestro! además, idea de mi hermana que veía muchas series de policías porque tuvo un novio que iba para policía pero que al final no le cogieron por las dioptrías y que después se marcho a la Argentina…ahh, no me golpee la cabeza, ya sigo, ya sigo… pues decía que fue idea de Irma usar un rotring negro y cambiar el 3 de la matrícula por un 8 y la V por una B, aunque esto último fue más difícil, pero al final. Llega la hora. Salgo escopetado y nada más salir el semáforo en rojo, por los pelos pero en rojo, me espero. Tuerzo la primera a la derecha por la calle Aunque os Pese, la segunda a la izquierda y de nuevo la primera a la derecha. ¿Y que creen que me encuentro?, la travesía de San Andrés colapsada por un camión volcado, qué mala suerte. Plan B. Salgo por la costanilla del Humilladero, todo recto hasta Valgamedios, a la derecha, a la derecha por la segunda o por la tercera, no me acuerdo, bueno por esa que tiene en la esquina una tienda de pasteles de coco tan, tan, tan asquerosos, parece mentira que se pueda hacer mal un pastel de coco con lo rico que suele estar y lo fácil que es hacerlo, yo una vez… bueno, bueno… pues llego a los callejones de Duda y Coperos ¡y la calle cortada por obra, qué mala suerte. Pero no se crean, hay un plan C. Salgo por la circunvalatoria, con lo poco que me gusta porque como te pille un atasco de hay no sales en horas. ¿Y que creen que me pasó? Pues sí, TRES horas, parados, totalmente parados, ni más, ni menos. Esta ciudad es un asco. Yo llamando por teléfono, y los teléfonos apagados. ¡TRES horas! ¡qué vergüenza, es indignante! ¡no sé que hace el alcalde! Bueno, la verdad es qué esto sí que es mala suerte… ¿me pueden dar algo de agua? Y yo llamo y llamo, y nada. Pero es que estábamos parados, completamente parados. Fíjense que llegué a pensar en dejar el coche allí tirado, pero uno es que ha sido taxista y sabe que el coche de uno hay que cuidarlo. Llego a las cuatro, preocupadísimo, pero claro, allí no había nadie, ¡pero nadie, nadie!, ni policías ni nada. Y yo llamando a todo el mundo a ver si sabían algo y nada, nadie lo coge o el teléfono ‘apagado o fuera de cobertura’. La cosa es que decido aparcar e irme a comer, que con el estómago vacío se piensa muy mal. Estoy sentado tomándome mi bocadillo y mi cerveza en el ‘palen’ y veo en la tele que han atracado el Banco Central, pero no me preocupó el asunto, porque nosotros el que íbamos a atracar era el Banco Lateral. Pues bueno, salgo camino de casa y ya eran cerca de las seis no se crea… ¿se puede fumar aquí?... y yo ya me había tomado unas cuantas cervezas, para celebrarlo porque si no decía nada la tele es que había salido todo bien ¿no? Voy caminando, mientras tanto se enciende primero una farola, claro ya casi era de noche, ¡yo jamás entenderé lo del cambio de hora!, luego una segunda, después de la segunda, una tercera, luego una cuarta, y con el cuarto, una quinta. Apenas se había encendido la quinta, se enciende la sexta y la séptima, la octava y la novena, pero al mismo tiempo pasa un coche, un segundo, un quinto, un tranvía, un segundo, un décimo, caminan transeúntes, uno, dos, diez, quince, y delante de mí una casa, dos, tres y las plantas primera, segunda, tercera, cuarta, quinta, sexta, pero en la quinta un balcón, y en el balcón ¿quién? ¡la vecina del quinto! ¡qué mujer, dios mío!, tiene su edad, ¡pero que dos… Me hace señas, yo también hago señas. Pero veo que sale el marido, aunque no lo veo demasiado claro, y ellos como si hablaran, y al mismo tiempo hacen señas. Yo hago señas. Habla él. Habla ella. ¿Qué estarán discutiendo? Hacen señas. Coches, tranvías, gente, tráfico, multitudes, se encienden las señales luminosas, en todas partes resplandor, bocinazos, timbrazos, y ellos hablan, allí, en el quinto. Y de nuevo hacen señas, él hace señas. Así que yo también hago señas. De pronto miro y veo que él hace señas…, sí, sí, de nuevo ¡si estuvimos así un buen rato, no se crea! Y yo que pienso, ¿pero qué es esto?, ¿qué significa?, cuando de repente veo que el empieza a señalar (de veras que no sé cómo explicarme, porque todo esto resulta ya demasiado extraño, sin embargo no quiero ocultar nada), y señala a su mujer como si fuera un policía o un guardia jurado, y yo pensando ¡dios mío, a que se ha enterado de lo de aquella vez entre ella y yo! Yo hago señas, de pronto ella le señala y yo pienso ¡joder, quince minutos aquí! ¿por qué demonios no bajan y me lo cuentan? y le hago señas de eso y me dice ella que no y decido subir yo, coño que para eso hemos puesto un ascensor nuevo, ¡cara costó la derrama!, pero ella señala como para allá y el marido como para acá y yo no sé que señalar ni para donde y después, ¡puff!... (¡Esto sí que ya no puedo decirlo, está por encima de mis fuerzas!) Qué faena ¿no?, qué mala suerte. Pero ya les digo, yo el que iba a atracar era el Banco Lateral, así que lo del atraco al Banco Central nada que ver, pero nada de nada. Yo comprendo que detengan a mi familia, qué se le va a hacer… pero mi intención era la atracar otro banco. Así que si me dejan hacer una llamada que ahora con todo este caos no sé bien donde aparqué el coche a ver si se me lo va a llevar la grúa y al final hacemos un pan como dos tortas
Williams imagina un acertijo en plena noche. Corriendo sale de la cama: Una cárcel, un laberinto, cinco llaves para cinco puertas. Piensa en como puede desarrollar la trama, pero todo lo que le sale es lo mismo, lo que precisamente quiere evitar, lo que hace años escribió el jodido argentino ese, la trama perfecta cuando tienes una cárcel, un laberinto y cinco puertas. Mierda, purito plagio. Se da cuenta en cuanto comienza a releer las tres primeras páginas y le echa un vistazo al esquema… Al final decide olvidarse del asunto, lo que no puede hacer, sin duda, es conformase con escribir cualquier patochada. Y cualquier otra cosa con una cárcel, un laberinto y cinco llaves no dejaría de ser una patochada Sale a pasear por la tarde, se sienta bajo un nogal, el otoño le pone poético y se le ocurre escribir un bucólico poema al árbol centenario que se encuentra frente a él. Piensa durante unos segundos, coge el lápiz que siempre le acompaña, algún papel de alguno de sus bolsillos y comienza evocando su sombra… en la mitad del segundo verso para, ‘mierda, plagio de nuevo’ se dice en voz baja ‘esta vez al ultraísta repipi ese’ Si no hubiese leído tanto en su juventud, ahora por los menos se le ocurrirían las cosas y no sabría a quien las copiaba. Y mira que ha esperado a ser viejo para ponerse a escribir, para ver si se le van olvidando las cosas que leyó de joven, para ver si descubre otras luces alumbrado precisamente por la luz de la experiencia. También es verdad que si no hubiese leído no habría aprendido la técnica, tan poco valorada hoy en día, pero tan imprescindible para cualquier artesano (artesano del calzado, de la marroquinería, de las letras, igual da) Mira el periódico, ve en la sección de sucesos un posible argumento, ve otro y ve un tercero, pero ni siguiera pierde tiempo, puede reconocer a primera vista la anécdota y ya sabe quienes sacaron esos argumento primigeniamente, hasta con algún detalles sospechosamente idéntico, de la caja de Pandora del no-suceder. Todo es plagio A veces le da por ser inocente y se dice que ciertamente en el fondo solo hay siete argumentos mal mutados y la literatura los va mareando y que en el fondo lo que importa no son los argumentos, es su propia pericia, su capacidad para dibujar personajes, hacer imaginar lugares, llevar al lector de la mano de reflexiones indudables o hasta intencionadamente erróneas. Pero enseguida sale de esas ensoñaciones de adolescente, de mentalidad débil, de podrido y olvidado siglo XX: la literatura es solo una jodida palabra detrás de otra y en el fondo las posibilidades no son tantas. Si Funes ‘el memorioso’ levantase la cabeza se reiría a carcajadas de los infinitos intentos del ser humano de copiarse una y otra vez y proclamarse único. Y ciertamente no esta mal, si lo que quieres es ganarte decentemente las lentejas (pero Williams lo que quiere ganarse es la eternidad, un pedacito de eternidad con sirope de fresa y una cereza encima) Se le ocurre una situación cómica, un tipo con pinta de intelectual dando vueltas alrededor de una farola mientras describe una y otra vez el ‘¡largo viaje que acaba de emprender hacia el conocimiento!’ y se imagina la farola tratando de no dormirse de aburrimiento. Pero si lo escribiese solo estaría plagiando, porque quizá su evocación no sea más que el recuerdo de un artículo del americano ese que se escapo a morir al otro lado de la frontera. Decide hacer una prueba al azar, decide probarse. Escribe unas líneas, unas líneas normalitas, sin intenciones literarias, intenta reconocer en ellas alguna obra o algún autor, si cree que no reconoce nada continua, pero en cuando cree que ha reconocido algo consulta con Google ‘el memorioso’ y voila, plagio, mero plagio Ahora piensa que su vida ha sido en vano. Piensa que quizá en su juventud tendría que haber viajado más, haber mandado al carajo esta ciudad y haberse dedicado a conocer el mundo, no haber perdido tanto tiempo preocupado por vidas ajenas y haberse dedicado más a la suya, pero se equivoca. El que lee mucho y vive poco añora sin duda los años que ha perdido. La literatura tiene toda la culpa de eso: simula que la vida es aun más literaria que los libros… mierda, estoy plagiando yo también, esto mismo ya me lo dijo Williams y justo después descubrió que plagiaba no recuerdo a quién (aunque a mí no me importa tanto, yo solo busco un currusco de pan)
XXVII Oda: En el que se narra la sorprende e inesperada loa de cómo Presuntuoso fundo M, otrora conocida como Ciudad, también conocida como Ehnok y que en algún momento se llamara Ehnoklandia Cantad, oh diosas -y saltar desnudas sobre vuestros lechos-, la cólera del Olvidado, cuyo nombre fue borrado del recuerdo |
|
Pag 12 |