(urdir penas)

Mía Y No Mía

 

 

algún día encontraré una palabra / que penetre en tu vientre y lo fecunde, / que se pare en tu seno / como una mano abierta y cerrada al mismo tiempo. // Hallaré una palabra / que detenga tu cuerpo y lo dé vuelta, / que contenga tu cuerpo / y abra tus ojos como un dios sin nubes / y te use tu saliva / y te doble las piernas. / Tú tal vez no la escuches / o tal vez no la comprendas. / No será necesario. / Irá por tu interior como una rueda / recorriéndote al fin de punta a punta, / mujer mía y no mía / y no se detendrá ni cuando mueras.

 

R.J.

 

 

 

 

 

           Este libro ha sido escrito en colaboración. Agradecer de manera efusiva, acompañado de saltos sobre la cama, abrazos y lagrimas, sinceras pero de alegría, a todos aquellos que me han ofrecido su colaboración de forma desinteresada… no sabría por donde empezar, casi todos os halláis hoy aquí, en la fiesta de despedida del libro, de Jorge Luís a Philip, de Cesare a AT, de Henri a Stendhal, del poeta anónimo de la Avenida Circunstancial al prosista rococó de la prostitución diaria, del inaccesible tío W al apenado tio Wiltod. De ti a mí, de aquí a allá, todo es peaje

 

mía y no mía… hallaré una palabra… irá por tu interior;

 

pero no olvidemos el hambre, el pan tierno del domingo, el placer que produce esforzarse en entender el arte (como dice el  escribiente)

al fin y al cabo

¿quién podría seriamente exigirnos que nuestras páginas resolvieran el nudo gordiano de la existencia?

 

 

 

 

 

                                                                                                        fin

 

    

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